El estudio polisomnográfico se considera la herramienta más eficaz para la detección de los trastornos de sueño. En este se evalúa la actividad eléctrica cerebral, la frecuencia cardiaca y respiratoria, los movimientos corporales, al mismo tiempo que se videograba al paciente para correlacionar su actividad fisiológica con su conducta. Se registra una noche de sueño normal.

Es un estudio no invasivo ni doloroso que se puede realizar a cualquier persona y a cualquier edad.

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